martes, 31 de diciembre de 2013

Esta noche apenas ha durado un segundo más que las otras noches. No lo he notado y no lo recordaré. El cielo estaba despejado, ninguna nube, sólo estrellas plateadas intentando llamar la atención. Tampoco las recordaré. La luna tenía forma de cuna, delgada, blanca y brillante. La estación MIR se le ha acercado y susurrando le dijo: 'si tu te disfrazas de sonrisa, yo me visto de lunar'. Y juntos recibieron el año poniendole cara de mujer al firmamento. Eso no se me olvidará.

martes, 17 de diciembre de 2013

A veces sueño con la palabra Fin. Me da rabia despertarme siempre  antes de que acaben los títulos de crédito y no saber que pasa después.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Hace ya rato que estamos rodeados. Nubes y nubes mulliditas como para apoyar la cabeza y dejar el resto del cuerpo flotando en el aire. Estaría bien dejarse caer con los brazos en cruz, de espaldas y sentir como se cierran sobre ti. Estaría bien.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Me lo contó con los ojitos brillantes por el vino. Le había escrito una carta a la Gran Duquesa detallando minuciosamente cómo quería al amor de su vida. 
Cuando le recibió totalmente empapado por la lluvia en la puerta de casa, decidió olvidar que podía seguir escribiendo por miedo a que le saliese un final.
Al partir la galleta de la buena suerte aquella noche conmigo, pudo leer: "Las cartas a los Reyes Magos nunca se acaban; sólo se despiden hasta el año que viene".

domingo, 1 de diciembre de 2013

Me encontré con un chico georgiano trabajando en un restaurante turco en una isla del Atlántico. Hablando y hablando me explicó que el"cuack" de los patos sí hace eco, pero muy bajito; y que no todos los osos polares son zurdos pero que todos tienen pelos en las plantas de sus patas. 
Cuando le pregunté por una palabra que rimara con 'indio' me pidió mi teléfono y prometió volver cuando la encontrara. Aún no le he vuelto a ver.

lunes, 25 de noviembre de 2013

En mi familia nadie ha padecido del corazón. Cada uno con más de una historia detrás, siempre buscando lo que ya tenían, todos escapistas, pero problema de corazón, ninguno.
Ni cuando se los comió el cráter de un volcán, o cuando sentían las balas de sus hermanos atravesarlos, ni al ver aproximarse la venganza por desamor, ni al avanzar a estrellarse con la avioneta de correos. De corazón, nadie.
Hasta que apareciste tú y me llenaste de taquicardias invisibles que sólo siento yo y que a nadie puedo contarle.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cuando era pequeña a veces trataba de dejar la mente en blanco como si meditara; y miraba un punto fijamente en la pared.
Las paredes con las que yo vivía tenían todas gotelé, y nadie podría dejar la mente en blanco mirando una pared tan ocupada.  Animales que comen verduras que se abalanzan sobre una casa que se escapa en un río que nace en la boca de un gnomo que tiene una sartén por sombrero que lo lleva atado con una cuerda de la que cuelga la cabeza de un pez espada. Cualquier cosa menos dejar la mente en blanco.
En una esquina, cerca del suelo, detrás de la puerta del salón, había varias caras de gente malísima que siempre hacían unas muecas horribles. Por eso detrás de la puerta del salón no me sentaba mucho; pero debajo de la ventana del comedor había un corral con tres corderos y un árbol gigantesco que me encantaba.
Me he mudado muchas veces. Siempre busco gotelé en las paredes para poder dormir bien.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

París está preocupado. Intenta apagar las luces pero cientos de vocecitas que se llaman entre ellas le impiden dormirse. Lleva así desde que empezó el invierno. Durante el día el ruido de la ciudad las acalla. Una tarde, durante una huelga de transporte escucha atentamente a las voces que vienen de todas las calles a la vez. 
Seguirá sin poder dormir, pero por lo menos ya sabe que los guantes perdidos por los turistas se cuentan sus historias entre ellos y se sienten menos solos.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Miro el reloj suplicante: las 7:49h. 21º aunque parecen menos. Otra vez calle arriba corriendo... vuelvo a mirar la hora: las 7:47h. Es la primera vez que el reloj va marcha atrás y no llego tarde. 

viernes, 8 de noviembre de 2013

- Dame un beso. Y te beso en la mejilla. -Otro. Y te beso otra vez. - Otro más. Me lo pienso y te lo doy. - Anda, otro. Cierro lo ojos y has sido más rápido que yo: tu carita girada hacia la mía y mis labios aterrizan en los tuyos. 
Veintisiete días seguidos soñando con lo mismo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

He oído un ruido justo detrás de mi, en la ventana. Pero allí no hay nada o eso creo. Acabo de mirar. Incluso he dejado un cuenco de leche junto a los geranios como todo los días para la sombra del gato que nos observa desde el tejado, pero nunca se la toma. Entonces me llega un whatsapp de un contacto que no tengo: "Hoy tampoco se la va a tomar. Marramiau es un robot; déjale 3 en 1".

domingo, 27 de octubre de 2013

Sigo despierta. En cada uno de mis pensamientos apareces tu cargado de luz, hasta en la parte más lejana de tu sombra. Entro en duermevela y apareces tu, apretando tu mano contra la mía, apretando mi hombro contra tu pecho, susurrándome sin creértelo que huelo a vida. Caigo dormida y me levantas en vuelo, me abrazas en el aire, moviéndome sólo con tu sonrisa; y yo ya sólo puedo descansar en tus brazos. 

jueves, 24 de octubre de 2013

Como un resorte me siento en la cama con los ojos abiertos como un búho. 
He visto un recuerdo que no era mio, un uniforme verde y un turbante. He visto un hombre herido en el desierto y secuestrado. 1860, la Guerra de África. Le he visto trabajando como esclavo en una granja, y le he visto aceptando su vida tomando un cuenco de leche con las dos manos. Ordeñar después mas leche para unos niños que no son los suyos. Le he visto aceptar que no será para siempre. Le he visto levantarse un día, marcharse y descubrir que nada se lo impedía. 
Cuando cruzó el estrecho acabó en Sevilla. Allí se compró una banquito pequeño y caminó de vuelta a casa. Cuando se cansaba, dejaba el banquito en el suelo y se sentaba a descansar.

domingo, 20 de octubre de 2013

Me fui desenamorando y me fui enamorando. Tengo miedo de que la historia se repita y se me vuelva a olvidar.

jueves, 17 de octubre de 2013

De pequeña robaba garbanzos verdes de los navales con otros niños del pueblo. Si nos sorprendían huíamos corriendo por los tejados. Un día un tejado se rompió y caímos sobre un montón de hierba cortada. Alguno descubrió que no era alérgico al golpe, pero sí a la alfalfa.

martes, 15 de octubre de 2013

Anoche me desvelé. Estaba pensando en ti como cada noche; y tú pensaste también en mi y te desvelaste. Pregunté: ¿podré dormir en tu hombro? y te escuché responder claramente: Sí. 
Intenté quedarme dormida, pero ya me faltabas.

domingo, 13 de octubre de 2013

Hoy soñé que llevaba una sombra que no era la mía y las demás sombras me sonreían divertidas al ver mi extrañeza al caminar. Al acabar el día se despidió y me dijo: mañana no vendré yo, mandarán a otro de la ETT. Y entonces me desperté.

viernes, 11 de octubre de 2013

Subo corriendo la calle, como corro y corro todos los días por lo que me queda por hacer, y cuando por fin llego no recuerdo porqué tenía tanta prisa porqué había que hacerlo todo tan bien si tu no estabas al final de la calle para abrazarme y llenar mis besos con los tuyos. Me haces bien, pero te has olvidado. Me haces bien, pero no puedes creértelo ahora.

domingo, 6 de octubre de 2013

He leído una historia en una caja de zapatos sobre personas que escriben y que también leen historias en cajas de zapatos y que pueden cambiar el mundo. He intentado imaginarme al presidente del FMI con una caja de zapatos llena de historias en sus manos pero no he podido. Ni al del Banco Central Europeo, ni a la presidente de Brasil, ni al Responsable de Inteligencia de Israel. Así que he vuelto a leer la historia por si le habían cambiado el final.

viernes, 4 de octubre de 2013

-¿Me quieres?- No, no, no.. Soy yo quien te quiere. Bueno, no te quiero, te ansío. Más que ansiarte, te deseo. Pero el deseo me da miedo y me para, y yo sólo se pararme delante de ti si tú no me miras y yo a ti si y pienso que te quiero. 
Pero tu me pides que no te quiera; porque tu no puedes querer, porque ya has lo has querido todo; aunque no has dejado aún de querer, aunque ella no está para quererte y no la puedes querer más. Y yo queriendo que te dejes querer, para por fin quedarme quieta, mirándote sin que tú me mires y pensar que te quiero.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Me lo presentaron pero no me acuerdo de cómo me dijeron que se llamaba. Creo que ni le recordaría si me lo encontrara otra vez sentado en la mesita de al lado tomando un cortado con leche condensada. 
De lo que sí me acuerdo es que no se sentía especial. Sólo hablaba español; aunque sabía contar del uno al diez en islandés, pero sólo si lo decía del tirón. Cuando acababa sonreía con timidez y agachaba la cabeza.

martes, 1 de octubre de 2013

lunes, 30 de septiembre de 2013

Erik es un erizo. Trabaja de sujetapuertas en el baño y lo hace realmente bien. Desde hace varias semanas se le ve de mejor humor, y no se le quita una sonrisa de la boca.
Cuando cada noche a los niños les cuentan la historia de la Familia Erizotes él se pega todo lo que puede a la pared para no perderse detalle. Los pequeños se duermen con el "cu-cú" de Ericín resonando en sus cabecitas y Erik cierra los ojos relamiéndose al recordar el jugo de manzana que cocinaba su abuela.

sábado, 28 de septiembre de 2013

De repente me he acordado del despertamor. Levanta a los buenos días susurrando dulces besos. Da sólo horas mimosas, aunque el sol esté bien alto y de lo que te despierte sea de una siesta de media hora.
Y de repente también, me he querido convertir en estrujamor. Sacarte a base de abrazos imposibles todo lo que tienes dentro y que te quede sitio para más. Exprimirte dos o tres veces al día, pasteurizarte y guardarte en la nevera. Te quiero comer.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Las Voces han vuelto a su apartamento de mi cabeza. Mi Corazón se encontró con ellas en el rellano del hipotálamo mientras esperaba el ascensor, y acabó invitándolas a tomar café. Ahora el eco de sus risas en mi tórax me llena el pecho de aire, y el corazón, que no sabía hacer otra cosa que amar y amar, juguetea con dobles manos y dobles medidas. Cualquiera diría que se ha multiplicado y ahora siento y hablo por dos.

jueves, 26 de septiembre de 2013

No tengo olla express en casa. No la necesito porque ya tengo una en la cabeza que condensa horas de problemas en minutos y así tengo tiempo para más.
Tampoco tengo brújula. No la necesito porque la salida no siempre está al norte; y porque no importa por dónde salga el sol, siempre le estará dando la espalda a algún despistado que llega tarde mientras le sonríe a todos los demás.